TANIA VAL DE LUMBRE

TANIA VAL DE LUMBRE

Editorial:
NORDICA
Año de edición:
ISBN:
978-84-16440-26-9
Páginas:
228
Encuadernación:
Cartoné
19,50 €
IVA incluido
Disponible en 1 semana
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Hay libros que cuando los leemos sabemos dónde han nacido. No porque sean localistas, sino porque hay una cultura literaria detrás, un modo de concebir la sociedad, las relaciones entre los niños y los adultos y un trato con la naturaleza que se produce en determinadas culturas como las de los países del norte de Europa. Tania Val de Lumbre es un libro noruego en el que reconocemos, porque el libro lo hace explícito a la Heidi de Spyri y también a los personajes de Astrid Lindgren y un tono romántico para describir la nieve, los bosques y la noche, propio de algunos poetas de esta geografía. Tania Val de Lumbre presenta las aventuras de una niña de casi 10 años que vive con su padre (su madre trabaja lejos, en Groenlandia) y con una comunidad de vecinos con los que comparte amistad, confidencias y discusiones que le acompañan en su crecimiento. Tania se pregunta por lo que le rodea y especialmente por los sentimientos y su complejidad. Y junto a la construcción de una peripecia entretenida, donde hay una interesante construcción de personajes, tenemos un gusto por el lenguaje, un intento de hacer literatura abandonando la ramplonería y poniendo en juego metáforas, imágenes y diálogos ricos. Una estupenda lectura para ir más allá de los ratones detectives o de libros de pandillas que leyeron casi los abuelos de los niños de 10 años de hoy.
Tania es pelirroja y tiene los rizos de un león. Se apellida Val de Lumbre como el lugar en el que vive, un pequeño y remoto valle. Las dos cosas que más le gusta hacer son, por este orden: deslizarse en trineo por Cerro Chico, la pendiente más empinada de la montaña al grito de «velocidad y autoestima». Intentando hacer un salto mortal con los esquís aunque a veces acabe en el rosal de Sally. Y enfadando al malvado Klaus Hagen que odia los niños. Y, lo segundo que más le gusta es estar con su adorado Gunnvald, que aunque tiene setenta y cuatro años es su mejor amigo. La verdad es que el pueblo no hay mucho niños, pero aunque los hubiera él seguiría siendo su preferido. Cuando Gunnvald tiene que ir al hospital, a Tania le van a ocurrir muchas cosas algunas divertidas y otras no tanto.